Alessandro se levantó y fue hasta donde ella se encontraba, estiró su brazo y abrió la mano queriendo tomar de su cintura para luego girar su cuerpo y besar sus labios y decirle que la amaba sinceramente, pero en ese momento se detuvo.
—Ya déjame tranquila Alessandro, ¿acaso no ha sido suficiente con todo el daño que me has hecho? —Alessandro dobló la cabeza y exhaló con fuerza.
—Lo siento, solo pensaba en mí, me dejé llevar por la situación y actúe como siempre lo solía hacer, no estaba acos