Sophia de su maleta sacó unas gafas oscuras similares a las de Alessandro, durante el camino lo ignoró por completo, cosa que a él no le afectó en lo absoluto; al llegar al aeropuerto se dirigieron a la pista privada, una de los hombres de Alessandro llevó las maletas hacia el interior del avión y luego descendió.
—Creí que íbamos a salir acompañados —comentó Sophia.
—Lo mejor es que vayamos solos, ante la vista de las personas quedaremos como una pareja de ridículos enamorados y así evitaremo