Paolo caminaba a toda prisa mientras que Charlotte iba atrás de él directo a su auto, él no daba mayor explicaciones de lo que pretendía hacer, pero en su rostro había una sonrisa malvada que hacía estremecer a cualquier persona.
—¿A dónde vamos?, podrías decirlo por favor, estoy cansada de ir tras de ti, prefiero esperar para que razones y dejes de actuar como un loco —de inmediato Paolo se detuvo.
—Estamos demasiado cerca de tenerlo todo, si pretendes renunciar a estas alturas estás en toda