El viaje a la ciudad fue un torbellino de furia para Gabriel. El rugido del motor de su camioneta apenas lograba apagar los pensamientos que le taladraban la mente. Recordar la voz dulce de Emi confesando su infancia de frío, aislamiento y abandono en el orfanato, mientras su padre le había vendido la falsa historia de una mujer de la alta sociedad para cerrar un trato, le hacía hervir la sangre.
Llegó a las oficinas corporativas de su padre. Ignoró los gritos de la secretaria y abrió la pesad