Estaba tan pálido y sudando frío que se sentó en uno de los sillones y comenzó a toser y seguía aflojando el nudo de la corbata.
Al verlo tan mal Gabriel llamó a emergencias, Emi estaba asustada, se quedó inmóvil, escuchando el ruido que hacían los paramédicos al socorrer a Scutaro, luego comenzo a llorar cuando supo que lo llevarían al hospital.
—¿Pero qué demonios haces tú aquí Emi?
Ella intentó hablar, pero no podía, el nudo en su garganta no se lo permitía.
—¿Qué le dijiste a mi padre para