Lori e Iker seguían reuniéndose en su departamento cada noche para seguir con el plan, él estaba dispuesto a ser cómplice de la venganza de Lori. No solamente disfrutaban del buen sexo, sino que aquella relación se fue fortalesiendo con el tiempo.
Ella, en más de una oportunidad le pidió a él que diera un paso al costado, no quería empujarlo ni arrastrarlo a su locura, pero él se negaba a dejarla sola.
Pasaron varias semanas, Lori seguía en contacto con Izan. Su macabro plan iba tomando forma.