Aquella mañana en que Dante entró en el edifico de industrias Neville, todos se lo quedaron viéndolo por los muchos y evidentes moretones que tenía en el rostro, su mejilla derecha y su labio inferior estaban hinchados, su ceja tenía puesta una bandita que cubría su piel ligeramente abierta, sin mencionar el cuello que tambien tenía magullado.
–Es un hombre violento, le gusta pelear mucho, por eso dicen que su esposa se ha mudado de la casa en que vivían juntos – rumoreó uno de los empleados.