Amándose.
—¿Que haces aquí?... Dijiste que...— Él la calla sellando sus labios con un beso. Un beso romántico, codiciado y apasionado. Ana enreda sus dedos en los cabellos de Sebastián y poco a poco van fundiéndose en un beso más profundo y apasionado. Entonces Ana se separa y le sonríe colgándose de su cuello, para luego tomarlo de la mano y adentrarlo en el apartamento. Ella toma el ramo y lo coloca en un florero con agua.
—¿Quieres café o té, agua?— pregunta muy nerviosa. Tiembla de tanta felicidad.