El miedo ilógico de perderla, sabiendo que hace un día eran desconocidos, el sentía que debía profundizar más en su conexión, en conocerla, en compartir sus mundos, de amarla más allá de la fugacidad de un sueño.
Recordó que ya la había soñado antes, que ya la amaba antes de conocerla, “Debo de estar loco” se repitió varias veces, porque él ya estaba comprometido, sus destinos estarían separados, no podían cruzarse de esa manera, se dio cuenta que cualquier elección que tomara desencadenaría un