Capítulo 40: Siempre salvándola.

Saliendo de la ciudad, Arianna se sintió extrañamente nostálgica. Aquellos caminos que llevaban a los últimos ranchos que aún quedaban en el área, le traían recuerdos de sus días felices junto a su abuela. Casi no recordaba a su madre, y Maximiliano jamás hablaba de ella, tan solo sabía lo que ellas le dijeron, que su madre se quiso marchar tan pronto como supo que ella estaba creciendo en su vientre, y que era una “golfa”, aunque aquello, por supuesto, no era verdad.

Ellos siempre la culparon
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