Capítulo 41: Conociéndose de verdad.
Leonardo sonrió a la remembranza de aquellos días felices en que, teniendo la inocencia propia de la dulce juventud, fijó su mirada en Arianna sin saber que no podría apartarla de ella nunca más. Su amor inocente se había transformado en uno real, uno que no dejó de sentir nunca, en ningún momento, y que tuvo mantener en secreto durante tanto tiempo cuando los ojos de ella se fijaron en su hermano, convirtiéndose entonces en un amor prohibido. Sin embargo, y aún cuando su pesar era demasiado gr