Capítulo 152: Demencia.
El rubio se río. — Descuida, puedo saber que no eres una chica fácil, así que, vayamos —
Sonriendo ambos, rápidamente subieron a un automóvil, sin saber que habían sido observados con rencor por Mariana Urriaga, quien llena de rabia marcaba un numero en su teléfono.
—Ese perro infiel… ¿Cómo se atreve a engañarme con una mustia de clase baja? Y yo todavía que fui a recogerlo… — musitó la caprichosa mujer mirando con indignación.
Mariana estaba furiosa. Había visto a Renato con esa mujer desconocida de ropa humilde que se notaba que no era de diseñador. Necesitaba averiguar quién era esa maldita, no iba a dejar la fortuna de los diez billones en manos de una zorra miserable y pobretona.
—Cariño, vine tan rápido como me has llamado, ¿Qué ocurrió? — Marcus llegaba casi a tropezones al elegante restaurante.
—¡Tío Marcus! — dijo la caprichosa mujer abrazándose a su falso tío. — Es Renato, lo he visto con otra mujer. — aseguró.
Marcus frunció el ceño. Renato Prego era su última oportunidad