Capítulo 124: Aliados.
Leonardo sonrió. Esa mañana tenía miedo de la reacción de su tía lejana quien repentinamente lo había llamado solicitándole conocer a su esposa, sin embargo, Arianna había logrado impresionarla.
Mariana Urriaga hirvió de rabia, pero se forzó a mantener su sonrisa, mirando a su padre, ambos supieron que acababan de ganar un enemigo poderoso y a quien no debían de tomar a la ligera; era bien sabido que algunas familias de España tenían lazos sanguíneos, aunque lejanos, con la realeza de diferente