Capítulo 122: Suya para siempre.
Su garganta quemó y sus ojos picaron al suponerlo.
Él cerró los ojos al lamentarse y dejó escapar el aliento.
—¿Cómo puedes decir eso? — su voz también fue baja sin perder su gravedad.
Arianna perdió fuerza en el abrazo que Leonardo le daba y tragó pesadamente, en ese momento un sollozo quiso escapar, lo detuvo y eso dolió.
Leonardo giró la silla y la tomó de la mano para sostenerla, Arianna lo vio desde su mediana altura y él la jaló, la tomó de la cadera y la obligó a subirse a horcajadas so