Adanna
El silencio se había tornado pesado junto a la tensión que había embargado aquel lugar. Tan así, que el sonido de la brisa se podía escuchar como un suspiro suave que, mientras jugueteaba con nuestros cabellos, la ropa y las hojas en el suelo, también dejaba escuchar las respiraciones alteradas de los tres… y podría haber jurado que también mi corazón.
No sabía por qué latía con tanto ímpetu, por qué estaba tan nerviosa, por qué mi cuerpo reaccionaba a la presencia de Iker.
Y en ese mome