POV. Javier
Después de nuestro paseo por el centro y de sentarnos en alguna banca por ahí a la luz de la luna solo para estar abrazados y en paz, fuimos a mi departamento. Paramos un taxi, habíamos salido de casa caminando y el trayecto al departamento era largo y mi mujer en sus enormes tacones sin duda iba a sufrir el camino.
Apenas abrí la puerta para que entrara y su rostro se iluminó al ver un camino de velas y pétalos de flores, rosas rojas y blancas. Las luces apagadas y la única ilumina