Capítulo 97: El infierno de Tete.
Horas antes, en la tranquila atmósfera de una comida compartida, Tete y Wilson se encontraban en medio de una conversación cómplice.
—Solo acepté venir a comer porque tengo hambre —murmuró Tete entre bocados, con una sonrisa juguetona.
—Me encanta que sigas igual de... —comenzó Wilson, interrumpido por la risa de Tete.
—De hermosa —concluyó ella, terminando su frase con un tono de juego.
—Tonto —respondió Wilson, con una mirada divertida.
—No, testaruda —corrigió él, con un gesto cariñoso.
—Com