95. Latidos
Sebastian
La rabia fue amontonándose en mi boca conforme el Vitale e Isabella mantenían una conversación de lo más controversial. Él como un lobo tratando de persuadir a su presa, y ella respondiendo al embate con absoluta seguridad.
Sonreí, orgulloso del uso adecuado de sus palabras y de la forma en la que no permitía dejarse intimidar por ese hijo de puta, o al menos hasta que aquel cambio de planes surtió una inquietud en todos nosotros.
—…hoy tendremos nuestra noche de bodas en el Grand P