56. La prueba del vestido de novia
Gia
Llovía, y resultaba bastante extraño tratándose de una temporada del año como aquella. La primavera ya no se sentía tan viva con antes, al contrario, arrastraba con ella el olor a sufrimiento y la presencia de muchísima sangre.
Temblé, Greco me miró y yo guardé mis pensamientos donde no pudiesen cobrar vida propia.
Aquel silencio atormentaba y casi rayaba la desesperación. En cualquier momento aquellas cuatro paredes terminarían por consumirme. La cabeza me daba vueltas y las manos me tembl