Mundo ficciónIniciar sesiónGia
El sol se había puesto hacía ya un par de horas, era el primer amanecer de una primavera que gozaba de un día precioso. Sentí el calor en mis mejillas cuando salí al balcón abrazada a una camisa blanca que conseguí en el armario de Carlo.
Carlo… pensé, miré el reloj que se enmarcaba en una de las paredes de su habitación y no pude evitar sentir una ligera punzada en mi vien







