103. Una condena de amor
Bella
No quise contemplar la escena, por eso cerré los ojos…
Hecho que me permitió dominar mis emociones y el castañeo de mis dientes por culpa del frio tétrico que se abría paso a través de mis articulaciones.
Nuestras miradas se cruzaron cuando decidí abrir los ojos y percibí por un segundo como nuestro entorno se ralentizaba únicamente para nosotros. Estábamos a un solo suspiro de distancia y a una decisión de lanzarnos a los brazos del otro, sin embargo, teniéndolo tan cerca, resultó más in