25. Es una sorpresa
Amir
Calor. Eso es lo primero que siento cuando la luz entra por las ventanas de la habitación, que no entiendo porque no están cerradas.
Lentamente voy a abriendo los ojos y me quedo totalmente paralizado cuando siento un cuerpo pequeño y cálido pegado al mío. Una mano delicada me rodea el torso y cuando bajo la mirada la respiración se me corta al ver el rostro angelical de Samira durmiendo a mi lado.
Por unos segundos no puedo hacer más que mirarla, ni siquiera quiero respirar con demasia