24. No puedes casarte con él
Samira
Esperar a Amir ha pasado de ser algo gratificante a una completa tortura. Desde hace dos días cuándo prácticamente me dijo que no iba a molestarme ha interpuesto una distancia entre los dos que estoy odiando con fuerza y corazón.
Por tonto que parezca en los quince días que llevaba en la mansión me había acostumbrado a nuestros paseos por el jardín y hablar de como había sido mi ida, pues él muy pocas veces habla sobre el suyo.
Pero ahora todo lo que tengo a mi alrededor es silencio y