26. Yo no soy una niña
Samira
Tuve que haber perdido la cabeza. Esas palabras no dejan de repetirse en mi mente mientras voy en la parte trasera del auto junto a Amir, quién no ha querido soltarme una sola palabra sobre el lugar al que vamos.
Por el contrario parece decidido a incrementar más y más mi curiosidad, justo como está haciendo en estos momentos.
—Cuando estemos ahí quiero hablarte de algo importante—me dice y yo frunzo el ceño al escucharlo, pensando que puede tratarse del caso de mi padre.
—¿Es sobre e