Marta pasó de parecer una loca al principio a estar flácida al final. Parecía un gallo derrotado.
La rueda de prensa por fin había llegado a su fin.
Además, después de que Marta hiciera tal alboroto, Lucía había perdido por completo el interés en ser entrevistada.
Al fin y al cabo, Marta era tan desgraciada ahora que no tendría que hacer nada más, porque si no, cuando el público reaccionara, pensaría que lo había hecho a propósito.
En cuanto terminó la rueda de prensa, Lucía se llevó a Cuauhté