Mundo de ficçãoIniciar sessãoCap 4
La asfixia... — ¡Que triste que mi hermana también muriera, me hubiera gustado tenerla, así no me sentiría tan sola!— digo Agnes. — ¡Pero no estás sola, me tienes a mí, que te quiero con toda mi alma!— dijo lleno de ternura por la muchacha— Aunque a veces no te entiendo, me gusta que sea así, que no tengas a tu hermana gemela. — ¡Papá! ¿Por qué dices eso? Tener una hermana para mí sería otro nivel, tendría una amiga, una confidente; ¿Entiendes?— dijo ella. —Pues eso me hace sentir triste, todo lo que he hecho por tí y añoras a una hermana muerta, que además se llevó a tu pobre madre— le dijo con amargura. — ¡No digas eso papa! ¡No me gusta que le eches la culpa a mi hermana de eso! ¡No seas injusto! ¡Sabes que me enoja esa actitud tuya!— dijo bastante enojada. Era una de las pocas veces que la veía sacar su carácter, cuándo defendía a su hermana gemela, él terminaba diciendo: — Está bien, no diré eso sí no te gusta; cambiando de tema; ¿Que has planeado para el día que te cases con Mathías? — No lo sé papá, aún no pienso en nada— dijo ella. —Pues deberías de ir pensando, en pocas semanas se realizará el matrimonio— dijo él enfático. — ¡Estoy contrariada con eso papá! ¡ A veces pienso que es demasiado pronto!— dijo Agnes al ver la expresión de su padre— Sobre todo después de saber tus intenciones, no me gustan los planes que tienes para mí novio una vez estemos casados, no entiendo para qué voy a casarme si deseas dejarme viuda tan pronto. — ¡Claro que no será atan pronto Agnes! ¡Tengo mis razones, además, he esperado por esto desde que naciste! ¡Recuerda que debes mantener a ese chico enamorado, ya lo sabes!— dijo desafiante. — ¡Es que ahora no deseo que vivamos acá! — exclamó ella— quiero tener mi propia casa, tener hijos. — ¡No deseo hablar de ese tema!— exclamó él levantándose. Jeremías últimamente no se sentía tan cómodo con las reacciones de su hija, había estado husmeando demasiado en sus asuntos, ahora que conocía los pormenores del porqué del matrimonio se había vuelto un peligro, tenía que encontrar alguna manera de calmar su impetuoso proceder, si no todo lo que había planeado por años al unirla a la familia de Mathías se vendría al traste. Necesitaba poner en orden sus ideas,salir un rato, sería lo mejor, se despidió de Agnes. Pidió al chofer que lo llevara a un lugar, minutos después llegaba a la mansión Gardner. — Buenas tardes Joel — saludó cuando lo tuvo frente a él. — ¡Jeremías, qué agradable sorpresa, ven siéntate! No esperaba tu llegada— dijo él hombre. — Te traje éste obsequio — dijo sentándose en un cómodo sillón. — ¿A qué debo el honor?— preguntó Joel Gardner. — Estoy preocupado por el comportamiento de tu hijo, he escuchado rumores — Jeremías trató de ser directo. —¿De qué?— preguntó él hombre. — Éstos rumores sobre él no son muy alentadores, según, es un mujeriego sin remedio, no ha tenido cuidado de mostrarse con mujeres por todos lados — dijo éste con rostro alerta— mi hija es una muchacha de su casa, sumisa, no me gustaría que sufriera vejaciones de parte de él — ¡Ah Jeremías, no te preocupes por eso! Sabes que Mathías va a cumplir con su deber — dijo él hombre con tranquilidad— ya veremos cómo ajustamos al muchacho. Agnes aún seguía contrariada, ya había llegado su ajuar de novias, ahora conversaba con su mejor amiga, quien siempre venía a visitarla, la conversación se desarrollaba obviamente sobre la alianza matrimonial con Mathías Gardner. Las dos disfrutaban de estar comiendo un refrigerio, era la hora de la merienda, Agnes decía: — ¡En pocas semanas seré una señora!— exclamó— ¿Te das cuenta amiga? ¡Pero eso ahora no me gusta! La otra chica dijo: — Pero, porque ahora estás tan revoltosa, antes te emocionaba la idea, aunque te confieso que soy partidaria de que deberías esperar un poco más para estar casada. — Lo se, desde muy niña me han preparado para casarme con Mathías, nuestros padres han acordado que sucediera después de mi cumpleaños, pero ahora, ya no deseo casarme, he descubierto cosas— dijo ella— tengo tanto miedo de papá. — ¿Qué cosas dices? ¡No me asustes!— le dijo su amiga— ¡Mira que a mí, tú padre siempre me ha dado mala espina! — Deben ser mis nervios,— dijo cambiando de parecer— no hay nada malo, no me hagas caso, es que mi papá me está presionando — dijo más tranquila en apariencia. — ¡Y tú realmente, no estás enamorada de Mathías!— exclamó la otra. — Pues, me gusta mucho, me encantaba saber que tenía novio desde antes de nacer, pero estar enamorada, no— dijo suspirando profundamente. —¡Claro, si casi no se conocen! ¿Qué tipo de novio es?— preguntó Christina fastidiada— Además siempre está fuera del país. — Bueno, cuando ha venido de vacaciones hablamos mucho, además sabes que en más de una ocasión nos hemos visto a escondidas, a pesar de que se fue hace poco al extranjero, antes de irse estuvimos juntos, papá me lo exigió — dijo bajando la voz . — ¿Qué? ¡Me dijiste que era tu regalo de cumpleaños!¡Eso sí que estuvo de locos! — dijo su amiga—No me parece que ese sea el comportamiento de un padre. — ¡No digas nada! ¿Estás loca? Está en el salón de acá, cerca de nosotras; ¿crees que hice mal? ¿Tú crees que al haberme entregado así, ahora no me quiera como mujer?— preguntó preocupada. — ¡Claro que no! ¡Pero que tú papá te lo exija es tan extraño!— dijo la amiga bajando la voz— ¡No me hagas caso! Al final es tu papá. Las dos rieron de buena gana, pero en ese momento una de ellas empezó a convulsionar, provocando que sintiera asfixia, la otra se desesperó al ver a su amiga ponerse mal, intentó ayudar, pero no logró nada, el cuerpo de la otra chica cayó al suelo. A éste punto una de ellas empezó a gritar pidiendo ayuda, la sirvienta llegó corriendo para saber qué sucedía. — ¡Ayúdeme por favor! ¡Agnes se sintió mal!— dijo la otra chica— parece que algo de lo que tomó le cayó mal. —¡Ay por Dios señorita!— exclamó la mujer sin saber qué hacer. Llamó a la otra empleada doméstica, pero ya Agnes estaba inerte, con él rostro pálido, totalmente inconsciente. — ¡No te quedes ahí parada, ve por el señor Hellinger, rápido! La otra chica lloraba sin control mientras exclamaba: — ¡Está muerta señora, está muerta! — Si creo que sí, vamos a colocarla en el sofá— dijo la sirvienta. En ese momento entró Jeremías a la sala, viendo la escena gritó sin poder contenerse: — ¿Qué le pasó a mi hija? ¿Que tiene? — Se desmayó señor, ¿no se que pasó? Estaba con su amiga acá hablando y de repente escuché gritos y vine a ver y estaba desmayada— informó la mujer. —¡Está muerta, está muerta!— gritaba la muchacha. — ¡Cállate, eso no es cierto, vamos a llevarla al médico, ayúdame a llevarla al auto Christine— dijo Jeremías sin perder más tiempo— una vez allí, la chica iba a subir, pero le dijo: — No, quédate, por si acaso necesito algo, ven conmigo mujer, tu me ayudarás. En el trayecto la empleada le decía: —Señor la señorita está muy fría, creo que está muerta. — ¡Cállate, solo está desmayada! ¿Oíste?— gritó él. — ¡Sí señor! Diez minutos después entraban en la sala de emergencias de la clínica, el cuerpo de Agnes estaba frío, aquel rostro pálido no presagiaba nada bueno, se debía a que ella ya no estaba en este mundo terrenal, pero su padre se negaba a creerlo. Minutos después salió Henry, su viejo amigo, con cara de que nada estaba bien. — Jeremías, ven conmigo, se sentó frente a él para decirle. — Lo siento mi amigo, pero Agnes falleció; cuando llegó aquí, ya venía sin vida— dijo Henry con voz grave. — ¡No, no, no! ¡Esto no puede estar pasándome a mí! Mi hija está bien; ¡no entiendo por qué ese desmayo! — exclamó desesperado. — ¿Sabes si sufría del corazón? — preguntó Henry— Al parecer sufrió un infarto — ¡Por Dios! ¿Qué es esto? ¡No Henry, me resisto a creer tanta desgracia juntas! — Son circunstancias mi amigo, no es culpa de nadie, debes aceptar la voluntad de Dios— dijo el médico amigo. El hombre se había quedado en silencio unos minutos, luego reaccionó diciendo: — ¡Henry; Agnes no está muerta! Escúchame bien, ella sigue viva, solo fue un desmayo; ¿estás entendiendo? — La verdad Jeremías, lo único que entiendo es que te has vuelto loco por completo — dijo él médico. — ¡No estoy loco Henry! ¡Hablo en serio!, La vida continúa para Agnes, es tiempo de que su hermana gemela salga del convento, necesita tomar el lugar de ella.






