Hanna saludó a un par de padres más mientras recibía los regalos de las hijas de su hermana, La chica que se sentía preocupada por que la verdadera Tiffany apareciese en aquel cumpleaños creando un caos. Maximiliano a su lado colocó una mano en el hueco de su espalda. Hanna le sonrió ligeramente antes aquel toque que le recordaba que cada día tenía menos tiempo con aquel hombre maravilloso que no le pertenecía.
— Iré a cerciorarme de que Leila esté portándose bien — la mujer sonrió antes de que