Tres meses después
Hanna se despertó con una sonrisa en sus labios, se movió entre las sábanas de la cama con aquel agradable sentimiento que había comenzado a bailar alrededor de ella y lo que estaba viviendo con Maximiliano. Las cosas se volvían cada vez más calmadas, así que ella solo se atormentaba con una cosa.
¿Qué le diría a Maximiliano?
¡Cómo podría decirle la verdad!
¡Debía hacerlo!
La mujer bajó de la cama mientras checaba su móvil, checó los correos sin realmente tener que hacerlo, p