La habitación estaba en penumbras, por la ventana cerrada ni siquiera penetraba un atisbo de luz, todo permanecía en silencio y a pesar de la oscuridad una silueta era perceptible en la cama.
Alguien yacía ahí, tumbado como si durmiese. Camine a paso lento y a medida que me acercaba mis ojos se acostumbraban aún más a la falta de luz y las cosas se podían apreciar mejor.
En la cama no había una sola persona, por el contrario eran dos los que descansaban, dormían abrazados como si estuvieran tan