En cuanto Arthur se marchó con desesperación abrí la carta que me había entregado. No pude evitar que se me comprimiera el corazón con las minúsculas gotas de sangre que se divisaban en el papel; quizás pasarían inadvertidas para muchos pero ese no fue el caso para mí.
Carta de Nikolas:
Andrea:
Estoy tan lejos como para asegurarme que estés bien, la distancia me está enloqueciendo y por mucho que intente enfrascarme en las estrategias de guerra solo logro pensar en ti, en ese cabello dorado, las