Capítulo 28

Apenas habíamos terminado de saludarnos cuando las puertas de la entrada resonaron con pequeños toques en la misma. Mamá y yo miramos al mayor de los Sabash expectantes pero su expresión de sorpresa nos dejaba claro que quien fuese no era un invitado de mi padre.

A decir verdad no era un invitado de nadie en aquella sala. En el momento exacto que aquel hombre perfectamente vestido con el uniforme real se adentró en la sala ante la atenta mirada de los presentes.

Sus ojos recorrieron a cada uno
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