—Te dije que no Nikolas—la voz del rey resonó por la habitación provocando que nos separáramos de inmediato.
Trague en seco llenando mis pulmones de aire con la respiración agitada. Mis labios ardían por el roce de los suyos y fije mi vista en el rey después de una mirada rápida al príncipe solo para notar que su respiración estaba excitada como la mía.
El rey también tenía algunos golpes en el rostro y la comisura de su labio superior partida.
—Es que no se podía esperar otra cosa de un maldit