—Tengo algo para ti—sacó su otra mano del bolsillo sin apartar sus ojos de los míos
Me extendió un puñado de uvas y no pude evitar cambiar mi vista de ellas a él.
—Tengo más en aquel pañuelo—apuntó con la cabeza a la cómoda
—Él dijo que no podían darme nada—cuestioné con cierto aire divertido y el simplemente se limitó a encogerse de hombros soltando finalmente mi mano y llevando la primera de las uvas a mi boca
—Mañana debo salir de viaje —susurro después de unos minutos con pesar o más bien a