Los chicos seguían en la mansión de Orlando, les dieron las horas ahí metidos. En el salón sentados frente a la chimenea, tomando copas. Alessa se tenía que ir, ella se estaba arreglando, como todos los días. Hoy había escogido un corsé granate, su pelo hoy estaba en una trenza, cayendo hacia delante. Bajó las escaleras y escuchó unas voces y risas, ella se imaginó que eran los amigos de Orlando.
Los chicos escucharon unos tacones retumbando toda la sala, miraron y vieron a la chica. Giovanni a