—Deshaceros del cuerpo. — les dijo Paolo a sus hombres, y los chicos salieron de allí. —¿Te vas al club?
—Si, tengo que ir. — respondió.
—¿Vas a ir con la camisa llena de sangre? — Orlando miró si cuello de la camisa y había salpicaduras de sangre. —Entra te dejo un traje mío.
Orlando no se negó, siguió a Paolo hasta su casa y fueron hasta su dormitorio. Paolo se fue hasta su clóset y escogió un traje azul marino y camisa negra.
Orlando se desvistió y se puso el traje de su amigo. Salió de