Lana
Me desperté y Leon ya no estaba en la cama, así que supongo que para que se despertara antes que yo, sería una estrategia para alejarse de mi mirada en su cara. Tomé un baño, me envolví la toalla y fui a mi cuarto, pues Ofelia aún no había llevado mi ropa a nuestro cuarto.
Me puse un chándal, cada día hacía más frío. El invierno en este país es muy duro y casi me va mal anoche por eso.
Bajé y oí la voz del doctor Alberto y de Leon en la sala de estar.
— ¡Buenos días!
— Buenos días Lana, ¿c