Adrien
Me acerco lentamente, dejándole tiempo para retroceder si quiere. No lo hace.
— La hemos cagado, digo en voz baja.
— No. Tú, tal vez. Yo me he divertido mucho.
Sonrío a pesar de mí mismo.
— ¿Eres consciente de que sabían que vendríamos?
— Por supuesto. La verdadera pregunta es… ¿cómo?
Me agacho frente a ella, apoyando los codos en mis rodillas.
— Hay una infiltrada.
Su mirada se oscurece.
— ¿En los Morvan o en tu grupo?
— Buena pregunta.
Su respiración sigue rápida, su pecho subiendo y b