Morgana
El fuego crepitaba suavemente, proyectando sombras en la cueva donde habíamos encontrado refugio. Lucian dormía, su respiración regular apenas perturbaba el silencio ambiente. Dorian, por su parte, estaba sentado cerca de la entrada, vigilando la noche. En cuanto a mí, el sueño me eludía.
Apenas había cerrado los ojos cuando imágenes comenzaron a invadir mi mente. Visiones. No eran sueños ordinarios, no. Algo más antiguo, más profundo.
Un castillo con muros ennegrecidos por el tiempo. U