Cinco meses habían pasado desde el secuestro de mi hermana y el ataque contra Máximo. Era muy difícil tratar de seguir con nuestras vidas, sabiendo que un hombre nos quiso matar. Aún necesitábamos más tiempo para poder seguir con nuestra vida, sintiéndonos bien aun sabiendo, que Víctor aún no había sido condenado. Estaba en la cárcel, pero queríamos una sentencia. Pero, aunque teníamos miedo, Máximo y yo teníamos que seguir con nuestras vidas. Los planes de la boda fueron difíciles de tomar, ya