Daniel tenía un mal aspecto, como si estuviera reprimiendo algo. Saqué mi mano y me froté la muñeca.
—No seas irracional. Sabes lo de Leo, el proyecto del Grupo Brillante no puede retrasarse. Si no trabajas horas extras, puedes pagar la compensación, si así lo prefieres.
Estoy segura de que, por muy molesto que esté, no dejaría que eso afectara el trabajo. Después de todo, la compensación sería de al menos varios millones, y ninguna empresa querría asumir ese gasto sin necesidad.
Como esperaba,