Al salir del Grupo Castillo, me sentí ligera. Daniel solo quería que asistiera a la conferencia de prensa, así que aceptó mis condiciones sin dudar.
No podía seguir pagando por alguien como Roberto; su valor era solo ese. Ayudaba a esa persona simplemente para mantenerme a raya.
Renata me miró varias veces, como si quisiera decir algo, hasta que finalmente habló al subir al coche.
—Señorita, ¿estás bien? ¿Lo que pasó en la oficina...?
—No te preocupes, el proyecto seguirá adelante. El Grupo Cast