No sé si fue por la advertencia del anciano, pero Daniel ha estado mucho más tranquilo últimamente. Incluso en la oficina, cuando me ve, simplemente aparta la mirada.
Justo cuando pensaba que no me causaría más problemas, Sofía me metió en un gran lío.
Un representante de Grupo Brillante llegó, y ella ni siquiera me avisó, dejando a la gente esperando en la sala de reuniones. Cuando recibí el WhatsApp de Rafael, él y su equipo ya llevaban más de una hora en la empresa.
—Rafael, ¿tú, eres de Grup