Las palabras de Rafael fueron directas y sin rodeos, Daniel lo miró fijamente y, de repente, soltó una risa.
—Vaya, parece que el director Ruiz ha valorado las habilidades de diseño de la señorita Álvarez. En ese caso, Camila, colaboremos bien. Si surge algo, lo discutimos directamente en la empresa; así es más fácil manejar cualquier problema —La última frase la dijo con un tono irónico, y yo fingí no entender.
—Tienes razón, señor Castillo. Rafael, pongámonos a trabajar, no perdamos tiempo. De