Francisco tenía un talento excepcional para la ironía. Con su expresión impasible, cada palabra que decía se sentía como una burla doble.
—¿Qué estás diciendo?
El policía, poco amable, dio un paso adelante, pero otro oficial lo detuvo.
—Después de todo, has estado atacando a Camila. Según tengo entendido, esto es solo un interrogatorio rutinario, no una sesión de acusación, así que no es necesario usar técnicas de interrogatorio, ¿verdad? O quizás este oficial tiene un interés personal en el asu