Mi situación no era tan mala; pensaba que podría salir del hospital al día siguiente, pero de repente llegó Natalia. Vino apresuradamente, mirándome de arriba a abajo.
—Camila, ¿tienes tan mala suerte? No será que...
Al escuchar esas palabras tan familiares, me quedé en silencio. No me sorprendía que estuviera con Francisco; eran de la misma personalidad.
—Prima, la policía ya está investigando, no es un fenómeno sobrenatural —La miré con resignación, pero parecía aún insatisfecha.
—Francisco y