Dado que Daniel había accedido a que se considerara un accidente laboral, desde luego no iba a dejar que se ahorrara ni un céntimo. Además, tenía mis propios motivos personales. Sentía que la mirada de Daniel había sido algo diferente ese día, y me recordaba a cómo era antes.
Por la noche, organicé todos los documentos y se los envié directamente a Finanzas. Tardaron casi media hora en contestarme.
Cecilia: [¿Es tu historial clínico? ¿El señor Castillo ha autorizado el reembolso?]
[Sí, iré a ver