—Camila, el coche ha llegado, súbete —Cuando Rafael me llamó, la expresión de Daniel se oscureció visiblemente.
—Qué cariñoso.
—¿Y qué esperabas? ¿Qué me llamará Cami? —Le lancé una mirada reprobatoria, notando que con la edad, se ponía cada vez más celoso.
—Si se atreve a llamarte así, yo le mataré de inmediato.
—Te he dicho que no puedes... —Daniel soltó un resoplido.
—Tranquilo, no voy a estar a solas con él. No hablaremos de cosas personales, solo de trabajo, y te mantendré informado todos l