Daniel, además de tener la mano herida, no tenía mayores problemas. Los medicamentos que compró Sofía eran de importación, se decía que cada pastilla costaba entre mil y dos mil, así que no es de extrañar que tuvieran tan buen efecto. Yo solo necesitaba hacerme chequeos regulares para asegurarme de que todo estuviera bien.
Al salir del hospital, Valentina y Estela habían preparado un gran cartel en la entrada.
[¡Felicitaciones a la señora Camila por su alta, que los dioses le concedan bendicione