Daniel me llamó innumerables veces y también contactó a la oficina, pidiéndome que fuera a su despacho.
Lucía me miró con preocupación. —Hermana, ¿no deberías subir a verlo?
Yo seguía tecleando sin parar, completamente absorta. —Dile que estoy ocupada. Si tiene algo que decir, que baje.
Sofía me detuvo en el vestíbulo, claramente con la intención de que todos supieran que estaba embarazada, y que el padre era Daniel. Pero no se atrevió a decirlo directamente, así que optó por provocarme. Sin emb