Amber había salido a comprar juguetes para hacer una pijamada con Dante, Fernando y Andrea, que estaban emocionados porque el pequeño iba a estar con ellos unos días. Estaba distraída como cosa rara en ella mientras manejaba. No dejaba de pensar en que debía decirle de su embarazo al CEO, y constantemente se preguntaba;
«¿Qué puede salir mal Amber? Andrea te adora, te lo dijo»
¿Y si es solo para que escucharas? Debes recordar que te casaste con él por un contrato» pensó recostando su frente de